domingo, 21 de diciembre de 2014

Reyes Magos, Paul is dead y otras leyendas urbanas

En ocasiones las leyendas urbanas han dado lugar a descubrimientos colaterales bastante interesantes. Visitar la Catedral de Colonia es, en sí mismo, el premio a la curiosidad despertada por el relicario de los Tres Reyes Magos en el que, según la leyenda (urbana), se encuentran los huesos de estos enigmáticos y fascinantes personajes bíblicos. Se trata de un sarcófago impresionante por su tamaño y profusa decoración ubicado detrás del altar mayor de esta catedral alemana.
Nada que ver con la chica de la autopista o los cocodrilos en el alcantarillado de New York sin demasiado recorrido histórico-estético.

Otro ejemplo interesante es el supuesto fallecimiento de Paul McCartney en accidente de tráfico. Según la disparatada fuente a la que se acuda también se pueden encontrar versiones en las que Paul realmente no muere, pero debido a que el rostro le queda completamente desfigurado se recluye en su casa de Escocia mientras que un doble graba sus compromisos promocionales. Uno de los más “conocidos” sustitutos fue William Campbell al que John Lennon haría referencia en The continuing story of Bungalo Bill (diminutivo de William) en el estribillo, Hey, Bungalow Bill What did you kill, Bungalow Bill?. Los supuestos indicios encriptados que anunciaron la muerte de Paul son de sobra conocidos así que no los relataremos de nuevo en este espacio.

Pero creo que sí merece la pena recordar a otro de los supuestos dobles de Paul McCartney. Nos referimos a Terry Draper. Reclutado por su macarniana voz, fue el percusionista de la banda canadiense Klaatu, en activo desde finales de los setenta a principios de los ochenta. El sonido de esta formación estaba claramente influenciado por los Beatles. Este hecho unido a la nula información que se ofreció del grupo en el lanzamiento de su primer álbum hizo correr rápidamente el rumor de que se trataba de un proyecto de los propios Beatles bajo otra identidad. Pero esto es otra leyenda urbana. Quizás la canción más conocida de este grupo fue "Calling Occupants of Interplanetary Crafts",  gracias a la versión hecha por los Carpenters en 1977.

Estas cosas se me han ocurrido escuchando lo último de Paul McCartney, Hope for the future. Parece ser tan solo un recuerdo en ese holograma propio de las personas ya fallecidas, como Superman (Christopher  Reeve) cuando ve el mensaje de su padre (Marlon Brando). Y parece que Paul ya no existe en este tema que no es sino una recopilación de pequeños retales ya compuestos por el mismo “en vida”. Recursos armónicos ya usados antes en otros temas.


Sí, en ocasiones, veo muertos.


Paul is dead

lunes, 8 de diciembre de 2014

Mark David Chapman: breve perfil criminológico

Ya nos hemos referido en este blog a las circunstancias que rodearon el asesinato de John Lennon. Se han vertido aquí, desde la pasión por el artista, algunos improperios hacia su asesino. De hecho, en una reciente entrevista a Paul McCartney se refería a él como un "gilipollas" (es una traducción, ignoro la versión original). Pero  la descalificación no es un diagnóstico.

Mark David Chapman era hijo de un maltratador. Tenía miedo a su padre. Agredía físicamente a su madre y, con casi total certeza, al propio Chapman. A los catorce años, acosado por sus compañeros de colegio, consumía, entre otras drogas, cocaína, LSD y heroína. Sufrió depresiones siendo adolescente y con 22 años se intentó suicidar conectando con una manguera de aspiradora el tubo de escape de su coche con el interior del vehículo. Su intento fracasó ya que la manguera se derritió rápidamente. No hace falta ser psicólogo para entender que son suficientes estos datos en la biografía de un individuo para predecir una patología con una significativa relevancia clínica. El hecho de que Chapman se casara con una japonesa puede ser un indicio de la identificación con el personaje, muy propia de los acosadores de celebridades, de forma que asesinando a Lennon expiaría sus propios demonios internos. Esta obsesión, muchas veces delirante, unida a las alucinaciones auditivas que confiesa en sus declaraciones nos indica, sin apenas margen de duda, que Chapman padecía una esquizofrenia de tipo paranoide.

Cuando se comete un crimen en el contexto de una patología psiquiátrica es lógico que en el proceso judicial se plantee una discusión forense sobre el grado de imputabilidad del acusado. Pero Chapman, en contra del criterio de su abogado, admitió su culpabilidad y se negó a hacer ninguna valoración pericial sobre su estado mental. En el año 2000, cuando ya llevaba 20 años en prisión, tenía derecho a la libertad vigilada pero, basándose en las declaraciones que realizó al tribunal correspondiente, fue denegada. Su posible esquizofrenia paranoide jamás ha sido tratada ya que el no lo ha consentido. 

Lo que realmente me inquieta misteriosamente es otra cosa. Cuando Lennon autografió el álbum de Chapman le preguntó: ¿Es esto todo lo que quieres?.



Foto de Paul Goresh




sábado, 29 de noviembre de 2014

George Harrison in memoriam

Sospecho que si los Beatles no hubieran existido, yo sería otra persona diferente. Convivir durante décadas con tantas maravillosas experiencias musicales ha tenido que repercutir de una u otra forma en mi relación con el mundo. Y esta reflexión la hago sin tan siquiera computar los extraordinarios efectos colaterales de cruzarse en el camino de los Lennon Almería Forever, los Blisters, Octopus´s Garden, la Taberna del piano o, ni qué decir tiene, mis inefables primos PPK, Swann y Fer.

En relación a los Beatles por separado no puedo ocultar la fascinación personal que me suscita George Harrison quizás debido a mi natural inclinación por prestar más atención a las personas que pasan aparentemente desapercibidas. Quizás forme parte de esa desviación profesional que hace que los psicólogos seamos fácilmente identificables en un espectáculo. Miramos al público en lugar de al espectáculo.

Hoy es el aniversario de la muerte del “hombre invisible” y al revisar el concierto que le tributaron sus amigos me pregunto, una vez más, por las razones que le llevaron a Joe Brown a cerrar el concierto con I´ll see you in my dreams. Quizás solo fuera porque George Harrison también iluminó en alguna noche solitaria el camino de Brown.

Desde aquí, mi humilde tributo agradecido a George Harrison, mi profesor de ukelele.

I am not me. I am just a dream. Singing for George. Somewhere in the sky.
César San Juan





miércoles, 5 de noviembre de 2014

Tres preguntas absolutamente intrascendentes sobre los Beatles

Cada día veo en las redes una media docena de fotos que no había visto nunca de los Beatles. En un año pueden rondar las 2000 fotos nuevas. En 10 años de carrera se pudieron hacer,... 20.000 fotos?. ¿Cuándo componían?.

Un recurso muy socorrido cuando alguien no tiene ni idea de percusión es criticar las aptitudes de Ringo y bendecir su suerte por aterrizar en el mejor grupo del mundo. Sin embargo, Ringo hace que las canciones de los Beatles puedan reconocerse escuchando solo la pista de la batería. Esto se debe al hecho de que inventaba un recurso para cada canción. Un sentido del tempo impecable desarrollado, según él, porque era zurdo y tocaba la batería para diestros.  ¿Pero no era Paul el único zurdo de los Beatles?.

El concierto de la azotea fue el 30 de enero de 1969. El 8 de agosto de ese mismo año posaron para la sesión de fotos destinadas al album Everest, que finalmente se llamó Abbey Road. ¿Cómo le creció la barba tanto a John Lennon?

Como las preguntas son intrascendentes,...¿qué importan las respuestas?


sábado, 1 de noviembre de 2014

Yo estuve en la Caverna amigo: Una historia beatle (II)

Después de mi West End Story me di cuenta que, en ocasiones, pueden suceder cosas extraordinarias. 

Como la historia de alguien que conocí por pura casualidad.

E.C. está ahora jubilado después de haber pasado algunas décadas montando cocinas en San Sebastián. Pero en los albores de los 60 cantaba en uno de los mejores grupos de rock de la apabullante cantera gipuzkoana. Un día cualquiera de aquellos trepidantes años, después de reunir una sustanciosa cantidad de beneficios gracias a unas providenciales manos al póker en el casino de Biarritz, se fue con su grupo a intentar tocar algo a la entonces “Meca del rock”; The Cavern Club de Liverpool. Cuando entraron a preguntar por el gerente estaba ensayando un grupo que los recibió con entusiasmo. De hecho, como el bajista del grupo de E.C estaba bastante perjudicado físicamente por razones que ahora no vienen al caso, al subir al escenario les acompañó el propio bajista del grupo local para tocar unos temas. Allí nadie conocía a nadie, y la comunicación fue un poco fallida ya que ninguno de los componentes del grupo guipuzcoano sabía inglés y, ni que decir tiene, nadie de aquel grupo británico hablaba una palabra de castellano. Pero el rock & roll no entiende de estas limitaciones, hubo química, y la despedida fue cordial, aunque jamás volvieron a tener contacto. Uno de esos temas interpretados al alimón fue Popotitos ("Popotitos no es un primor, pero baila que da pavor...") del grupo mexicano los Teen Tops aunque quizás nos resulte más familiar la versión de Miguel Rios.

Aquel bajista que podía tocar todo lo que le echara el grupo irunés, Popotitos incluido, era Paul McCartney, mientras los otros tres beatles, aplaudían.



Paul McCartney  en The Cavern

sábado, 18 de octubre de 2014

Comarca del Bidasoa: La Liverpool de Gipuzkoa

Bidasoa. Dícese de la comarca guipuzcoana fronteriza con Francia. Más o menos.

Cuando en 1960 todavía nadie había oído hablar de los Beatles Juan Ignacio de Lucas formó parte de Los Bitters un grupo pionero de la interminable lista de grupos de rock que estuvieron en activo durante la década de los 60 en este pequeño rincón del mundo. Aunque resulte chocante ahora, hubo una época en la que Irún, la Liverpool de Gipuzkoa, era más conocida por su innumerable lista de grupos de “música moderna” que por sus pintxos y cocina en miniatura. Y para que la memoria colectiva tampoco olvide jamás a sus viejos rockeros, Josema Martínez, con muchos vinilos a sus espaldas, ha organizado la exposición “Rock Bidasoa 1960-1975” en la que se rinde homenaje a una veintena larga de aquellos pioneros de Rock & Roll, con muchos paneles, fotografías y recuerdos de Los Tarántulas, Los Strings, Los Cunix, Los Tercos, Los Ruidos, etc. etc.



Para este escribano hubo tres cosas especialmente emocionantes de la inauguración de esta exposición. Por un lado, el escenario en el que podemos disfrutar de las réplicas de los instrumentos de los Beatles. La Gretsch Country Classic, dos Rickenbacker, una de ellas, de doce cuerdas, la batería y el ínclito bajo Hoffner. 





Además de estos instrumentos había una verdadera colección de joyas (guitarras y bajos de la época) para mi deleite e incontenible envidia.  







Pero lo mejor de todo fue departir con los protagonistas de aquellos grupos, hoy con las nieves del tiempo clareando sus sienes, pero con un espíritu endiabladamente joven. Como Juanjo Legarda (el vivo retrato de George Martin, pero esto ya son cosas mías), guitarrista de los Strings, y que aún hoy sigue componiendo…los viejos rockeros nunca mueren.


sábado, 30 de agosto de 2014

Revolver los Beatles con la genial y maldita dinastía de los Buckley

El sueño es bueno. La muerte es mejor. Pero lo mejor de todo sería no haber nacido

La cita es de aquel “compañero de pupitre caído” que me propuso A hard day’s night como el mejor disco de los Beatles. Una triste sentencia que forma parte de una historia triste. Se trata de la que nos cuenta mi buen amigo Gabriel Villota en su novela “Destellos en el agua”. Las conmovedoras pinceladas que dibujan a Marco, nuestro compañero de clase, un guitarrista excepcional para la edad que teníamos en los 70, están entrelazadas con las biografías de Tim y Jeff Buckley. Todos ellos parecían estar ausentándose de sus mundos, como huyendo de algo, de alguien, quizás de sí mismos. Hasta encontrar en la muerte prematura una especie de liberación.

Tim Buckley (1947-1975) fue un músico estadounidense de rock vanguardista extraordinariamente ecléctico y con una gran voz. Murió de una sobredosis de heroína y alcohol. En junio de 1967 grabó su segundo álbum Goodbye and Hello para el que es fotografiado en Central Park por Linda Eastman, mientras casualmente, en el mismo año, el futuro marido de la fotógrafa publicaba “Hello, Goodbye”. Uno de los seguidores de Tim Buckley era el mismísimo George Harrison, quien ese mismo año de 1967 se lo recomendó vivamente a Brian Epstain. Lamentablemente, Brian, como es sabido, perdería la vida poco después por una sobredosis de somníferos. Pasaron muchas cosas en ese 1967.

Tim tuvo un hijo con Mary Guibert, una mujer gran amante de los Beatles. Jeff Buckley (1966-1997) heredó las portentosas aptitudes de su padre exhibiendo en sus interpretaciones un impresionante registro vocal. Su talento musical se hace patente en el álbum de culto Grace (1994), una obra maestra que siempre ha recibido elogios de Paul McCartney, entre otras grandes figuras. Su versión del Hallelujah de Leonard Cohen probablemente sea lo más conocido de este músico de voz apabullante y gran talento como guitarrista.

Jeff Buckley se lanzó vestido y cantando al rio Wolf (Memphis) a un canal del Mississippi, donde pereció ahogado en una especie de bautismo iniciático que, paradójicamente, le llevó a la muerte. Parece inevitable que su leyenda incorpore especulaciones sobre la posibilidad de que su intención fuera quitarse la vida. Marco la perdió tras una ingesta masiva de su propio antidepresivo. Otra paradoja cruel e irónica,… mientras mi guitarra llora.