martes, 7 de abril de 2015

Cyntia, Ringo, Paul,…Cuando todo es prioritario, nada es prioritario

La mayor parte de los días la siempre rabiosa actualidad me brinda una idea para ser abordada en este blog. Lo malo es que siempre acabo pensando que ninguna de estas ideas tiene suficiente sustancia como para darle muchas vueltas.

Por ejemplo, sentí la muerte hace unos días de Cynthia Powell a la que, hace unos años, tuve la oportunidad de conocer personalmente en Almería. Estreché la mano que acarició las de John Lennon, de tal forma que atendiendo a la teoría de los seis grados de Frigyes Karinthy, - en virtud de la cual cualquier persona del planeta puede estar conectada a cualquier otra a través de una cadena de cinco conocidos,- me han sobrado cuatro grados para relacionarme con el genial compositor.

Y qué me dicen del nuevo tema de Ringo, Postcards from Paradise,…me gusta. Quizás porque tiene una cadencia armónica muy lennon. Qué buenos son los exbeatles cuando imitan a los Beatles. Pero no iba a hablar de su último disco, sino del último baterista que afirma que lo sustituyó en muchos temas de los Beatles, en 21 para ser exactos. Se trata de Bernard Pourdie, un extraordinario baterista de estudio que ha trabajado con artistas de la talla de Tom Jones, James Brown o los mismísimos Rolling Stones. Quiero decir con esto que Pourdie no necesitaría este tipo de publicidad para buscar notoriedad. Quizás lo debí incluir en las entradas sobre los baterías de los Beatles (1 y 2), o puede que se trate de otra leyenda urbana, como la cansina y recurrente muerte de Paul. No sé, me faltan datos.


Y hablando de Paul. Ahora resulta que Johnny Depp va a montar una banda con la que va a colaborar Paul McCartney. Entre otros temas, publicarán una versión de Come and Get It,  escrita por el propio Paul pero que hizo famosa Badfinger. Lo recordaba esta tarde mientras me afanaba en tocar You've got to hideyour love away con la armónica colgada al cuello y tocando la pandereta con el pie. Qué bien me hubiera venido una ayudita de Paul para sacar adelante esta canción en el salón de mi casa. Pero claro, no soy actor famoso, aunque toco mejor que Depp.


Autógrafo de Cynthia en mi ejemplar de la biografía beatle escrita por Hunter Davies


Depp con una guitarra vintage muy chula


domingo, 25 de enero de 2015

Hot as sun: El álbum perdido de los Beatles

El material grabado por los Beatles durante cientos de horas encerrados en el estudio tiende a infinito. Todo este material conocido como bootlegs se nutre principalmente de descartes de estudio, actuaciones en televisión, las maquetas acústicas del álbum blanco, las sesiones de Get Back, entre otras fuentes, lo que ha dado lugar a una innumerable cantidad de álbumes no autorizados. En la última feria del disco de Barcelona adquirí una de estas rarezas que en su contraportada hace referencia a ciertos rumores acerca de un proyecto de álbum grabado por los Beatles entre los meses de febrero y mayo de 1969. De acuerdo a estos rumores, la cinta máster del  que sería su último álbum, tras Abbey Road, fue robada por un miembro del personal de los estudios de grabación no identificado. El ladrón supuestamente pasó por error la cinta a través de un arco de seguridad del aeropuerto, lo que eliminó de forma inmediata todo su contenido. En todo caso la historia guarda un cierto parecido con la trama de Give my regards to Broad steet aunque, al contrario de la película, en el caso que nos ocupa la cinta se habría perdido para siempre.


El disco en el que se detalla esta historia es, como decía un álbum no autorizado en el que encontramos algunas grabaciones raras de esos meses tales como “Watching Rainbows”, “I should like to live up a tree”, “Zero is just another even number”, “Proud as you are” y “Hot as sun” que daría título a este álbum fantasma. Otra historia, como el famoso maletín de Mal Evans, o la muerte de Paul,  que incluimos en el fascinante catálogo de leyendas urbanas. 






viernes, 26 de diciembre de 2014

Paul McCartney, George Gershwin & JFK

Para los que somos seguidores de los Beatles resultaría fácil responder a la pregunta acerca de qué tienen en común George Gershwin, John F. Kennedy y Paul McCartney sin tan siquiera recurrir a la teoría de los seis grados de Karinthy.

Los primeros dan nombre a sendos galardones que premian la cultura popular americana y que, paradójicamente,  fueron concedidos al músico británico en diferentes momentos del año 2010.  Como dijo el presidente Obama en la gala del premio Gershwin, “Sí, Paul, nosotros te robamos”. Una frase que parecía un guiño agradecido a su actual esposa, la norteamericana, Nancy Shevell.

Paul McCartney reconocía en una entrevista que si de niño, y echado sobre la alfombra del salón de su casa escuchando a su padre tocar al piano piezas de George Gershwin, le hubieran dicho que algún día ganaría un premio con su nombre, sencillamente no lo hubiera creído.

En cuanto al Kennedy Center Honors, en realidad Paul fue seleccionado como homenajeado en 2002, para otorgárselo el año siguiente. Lamentablemente McCartney declinó el reconocimiento debido a una "obligación personal ineludible". La obligación fue la boda de un primo suyo que había sido planeada meses antes de la invitación. En agosto de 2003 el comité del Centro Kennedy, visiblemente airado, emitió un comunicado de una frase en la que proclamaba que Paul McCartney no iba a recibir un Kennedy Center Honor ese año “ni ningún otro” (el entrecomillado es mío, pero el tono era ese). Años más tarde, pelillos a la mar que llegaron desde el río Potomac en cuya orilla se alza el Centro John F. Kennedy donde Paul recibió el más alto honor que concede el Gobierno de Estados Unidos por su contribución a la cultura estadounidense. 

En ambos conciertos de homenaje a Paul McCartney y a los Beatles, por extensión, hay muy buenas actuaciones intercaladas con otras, a mi juicio, prescindibles. En el celebrado en la Casa Blanca con motivo del premio Gershwin me parece absolutamente genial la versión jazzística de Blackbird a cargo de Herbie Hancock & Corinne Bailey Rae y se me saltan las lágrimas, literalmente, cuando otro británico, Elvis Costello, interpreta Penny Lane. También actúa el propio Paul McCartney con su eficaz grupo habitual  comandado por RustyAnderson y Brian Ray.

En el concierto del Kennedy Center, repite Dave Grohl (Foo Fighters), fan confeso de los Beatles, que interpreta junto a Nora Jones Maybe I´m Amazed. En todo caso, una de las partes más divertidas la protagoniza Steven Tyler, líder y vocalista de Aerosmith que interpreta el medley entero de Abbey Road.

En fin, que cada uno juzgue el resto. Los enlaces están servidos. A mi juicio, en conjunto, merecen mucho la pena para una tarde de relax en casa estas navidades.


Costello en el concierto de la Casa Blanca

lunes, 22 de diciembre de 2014

Revolver los Beatles con Joe Cocker, in memoriam

Aquellos que se han aventurado alguna vez a versionar a los Beatles, normalmente, han sido despedazados sin piedad en las discusiones de este blog. Sin embargo, siempre resulta, no solo indemne, sino apabullantemente victoriosa la versión de With a Little help of my friends de Joe Cocker. La primera vez que escuché a este cantante de color (de color blanco, pero voz negra) fue siendo adolescente en la película del concierto del Festival de Woodstock. Ese concierto en el que no tocaron los mismísimos Beatles debido al empeño de John Lennon en que tocara la  Yoko Ono's Plastic Band, que finalmente fueron rechazados por los organizadores.

La impronta de su sello ha calado tan hondo en este tema que hoy día se pueden escuchar interpretaciones de algunos artistas versionando a Joe Cocker, versionando a los Beatles. Como en el último concierto de Billy Joel  en el Madison Square Garden donde le rindió tributo al cantante de Sheffield.

No era la primera vez que Joe Cocker versionaba a los Beatles: Ya lo había probado con I´ll Cry Instead. Ni fue en Woodstock la última, ya que después vendría She came in through the bathroom window. Realmente, lo que creo es que Joe Cocker convertía en oro todo lo que se apropiaba como podemos comprobar en Heart and Soul, un álbum de versiones de clásicos del soul, blues y rock.


En este blog sugería que el tema de Paul, Queenie Eye, tenía entre sus fuentes de inspiración a Summer in the City escrita por John Sebastian, Mark Sebastian y Steve Boone, otro tema inmortalizado por Joe Cocker, el inmortal.


Joe Cocker en Woodstock


domingo, 21 de diciembre de 2014

Reyes Magos, Paul is dead y otras leyendas urbanas

En ocasiones las leyendas urbanas han dado lugar a descubrimientos colaterales bastante interesantes. Visitar la Catedral de Colonia es, en sí mismo, el premio a la curiosidad despertada por el relicario de los Tres Reyes Magos en el que, según la leyenda (urbana), se encuentran los huesos de estos enigmáticos y fascinantes personajes bíblicos. Se trata de un sarcófago impresionante por su tamaño y profusa decoración ubicado detrás del altar mayor de esta catedral alemana.
Nada que ver con la chica de la autopista o los cocodrilos en el alcantarillado de New York sin demasiado recorrido histórico-estético.

Otro ejemplo interesante es el supuesto fallecimiento de Paul McCartney en accidente de tráfico. Según la disparatada fuente a la que se acuda también se pueden encontrar versiones en las que Paul realmente no muere, pero debido a que el rostro le queda completamente desfigurado se recluye en su casa de Escocia mientras que un doble graba sus compromisos promocionales. Uno de los más “conocidos” sustitutos fue William Campbell al que John Lennon haría referencia en The continuing story of Bungalo Bill (diminutivo de William) en el estribillo, Hey, Bungalow Bill What did you kill, Bungalow Bill?. Los supuestos indicios encriptados que anunciaron la muerte de Paul son de sobra conocidos así que no los relataremos de nuevo en este espacio.

Pero creo que sí merece la pena recordar a otro de los supuestos dobles de Paul McCartney. Nos referimos a Terry Draper. Reclutado por su macarniana voz, fue el percusionista de la banda canadiense Klaatu, en activo desde finales de los setenta a principios de los ochenta. El sonido de esta formación estaba claramente influenciado por los Beatles. Este hecho unido a la nula información que se ofreció del grupo en el lanzamiento de su primer álbum hizo correr rápidamente el rumor de que se trataba de un proyecto de los propios Beatles bajo otra identidad. Pero esto es otra leyenda urbana. Quizás la canción más conocida de este grupo fue "Calling Occupants of Interplanetary Crafts",  gracias a la versión hecha por los Carpenters en 1977.

Estas cosas se me han ocurrido escuchando lo último de Paul McCartney, Hope for the future. Parece ser tan solo un recuerdo en ese holograma propio de las personas ya fallecidas, como Superman (Christopher  Reeve) cuando ve el mensaje de su padre (Marlon Brando). Y parece que Paul ya no existe en este tema que no es sino una recopilación de pequeños retales ya compuestos por el mismo “en vida”. Recursos armónicos ya usados antes en otros temas.


Sí, en ocasiones, veo muertos.


Paul is dead

lunes, 8 de diciembre de 2014

Mark David Chapman: breve perfil criminológico

Ya nos hemos referido en este blog a las circunstancias que rodearon el asesinato de John Lennon. Se han vertido aquí, desde la pasión por el artista, algunos improperios hacia su asesino. De hecho, en una reciente entrevista a Paul McCartney se refería a él como un "gilipollas" (es una traducción, ignoro la versión original). Pero  la descalificación no es un diagnóstico.

Mark David Chapman era hijo de un maltratador. Tenía miedo a su padre. Agredía físicamente a su madre y, con casi total certeza, al propio Chapman. A los catorce años, acosado por sus compañeros de colegio, consumía, entre otras drogas, cocaína, LSD y heroína. Sufrió depresiones siendo adolescente y con 22 años se intentó suicidar conectando con una manguera de aspiradora el tubo de escape de su coche con el interior del vehículo. Su intento fracasó ya que la manguera se derritió rápidamente. No hace falta ser psicólogo para entender que son suficientes estos datos en la biografía de un individuo para predecir una patología con una significativa relevancia clínica. El hecho de que Chapman se casara con una japonesa puede ser un indicio de la identificación con el personaje, muy propia de los acosadores de celebridades, de forma que asesinando a Lennon expiaría sus propios demonios internos. Esta obsesión, muchas veces delirante, unida a las alucinaciones auditivas que confiesa en sus declaraciones nos indica, sin apenas margen de duda, que Chapman padecía una esquizofrenia de tipo paranoide.

Cuando se comete un crimen en el contexto de una patología psiquiátrica es lógico que en el proceso judicial se plantee una discusión forense sobre el grado de imputabilidad del acusado. Pero Chapman, en contra del criterio de su abogado, admitió su culpabilidad y se negó a hacer ninguna valoración pericial sobre su estado mental. En el año 2000, cuando ya llevaba 20 años en prisión, tenía derecho a la libertad vigilada pero, basándose en las declaraciones que realizó al tribunal correspondiente, fue denegada. Su posible esquizofrenia paranoide jamás ha sido tratada ya que el no lo ha consentido. 

Lo que realmente me inquieta misteriosamente es otra cosa. Cuando Lennon autografió el álbum de Chapman le preguntó: ¿Es esto todo lo que quieres?.



Foto de Paul Goresh




sábado, 29 de noviembre de 2014

George Harrison in memoriam

Sospecho que si los Beatles no hubieran existido, yo sería otra persona diferente. Convivir durante décadas con tantas maravillosas experiencias musicales ha tenido que repercutir de una u otra forma en mi relación con el mundo. Y esta reflexión la hago sin tan siquiera computar los extraordinarios efectos colaterales de cruzarse en el camino de los Lennon Almería Forever, los Blisters, Octopus´s Garden, la Taberna del piano o, ni qué decir tiene, mis inefables primos PPK, Swann y Fer.

En relación a los Beatles por separado no puedo ocultar la fascinación personal que me suscita George Harrison quizás debido a mi natural inclinación por prestar más atención a las personas que pasan aparentemente desapercibidas. Quizás forme parte de esa desviación profesional que hace que los psicólogos seamos fácilmente identificables en un espectáculo. Miramos al público en lugar de al espectáculo.

Hoy es el aniversario de la muerte del “hombre invisible” y al revisar el concierto que le tributaron sus amigos me pregunto, una vez más, por las razones que le llevaron a Joe Brown a cerrar el concierto con I´ll see you in my dreams. Quizás solo fuera porque George Harrison también iluminó en alguna noche solitaria el camino de Brown.

Desde aquí, mi humilde tributo agradecido a George Harrison, mi profesor de ukelele.

I am not me. I am just a dream. Singing for George. Somewhere in the sky.
César San Juan