miércoles, 5 de agosto de 2015

Revolver los Beatles con Revolver

La gente que me conoce sabe que en las discusiones sobre cuál es el mejor disco de los Beatles yo siempre defiendo que el mejor disco de los Beatles es el último que escuchas. No es una pose salomónica que elude la discusión. Es lo que siento cuando escucho cualquier de sus álbumes, desde Please, Please me hasta Let it be.

Dicho esto, tampoco oculto a quien quiera escucharme, que en la historia de la música popular yo distingo dos periodos claramente diferenciados.  Antes y después de Revolver, de tal forma que todos los álbumes que en el mundo han sido podrían fecharse, desde mi punto de vista, con las siglas BR o AR (Before Revolver vs. After Revolver).

Si observamos el cronograma de actividad de los Beatles durante 1966 podemos apreciar un obvio cese de su actividad si la comparamos con años anteriores. Como muy bien nos sugiere Walter Everett en su obra "Los Beatles como músicos" esto es debido a que dedicaron más tiempo a la grabación de Revolver que a cualquier otro álbum anterior.

En este "cese de su actividad" hay tiempo, no obstante, para lanzar en el Reino Unido "Paperback Writer" y la inconmensurable "Rain", conciertos en Alemania, Tokio, Manila y gira por los Estados Unidos. Además, George Harrison se va a la India a estudiar sitar, Paul McCartney se pone con la banda sonora de The Family Way y, por si fuera poco, John Lennon compone "Strawberry Fields Forever" mientras rueda en Almería "How I won the war" como lleva explicando incansablemente al mundo nuestro amigo Adolfo Iglesias.

Una agenda aparentemente ligera que permitió al grupo concentrarse en sacar todo el fruto a su creatividad y publicar el 5 de agosto de ese 1966 un álbum muy por delante de su tiempo. Una obra maestra que empieza con un "one, two three, four" (Taxman) a años luz de distancia del "one, two, three, four" (I saw her standing there) de su primer álbum publicado solo tres años atrás. Cosas del mejor grupo del mundo.







sábado, 4 de julio de 2015

20 años no es nada, pero 50 sí: autenticidades, falsedades y difamaciones

El pasado 2 de julio, como ya todo el mundo sabe, se celebró en la plaza de toros de las Ventas un concierto que rememoraba el que los Beatles ofrecieron en el mismo enclave hace exactamente 50 años. Los extraordinarios Pekenikes actuaron en aquella ocasión de teloneros de los Beatles y, 50 años después volvieron a subirse a un escenario para calentar los motores del grupo protagonista: un clon llamado The Bootleg Beatles.
Cabe decir que lo más auténtico del concierto fue la actuación de unos incombustibles Pekenikes, ya abuelos, riéndose de sí mismos y caricaturizando el inexorable paso del tiempo en sus cuerpos, pero ejecutores aquella noche del mejor rock clásico.

El concierto de los Bootleg Beatles fue divertido pero uno no podía quitarse de encima la sensación de estar en ese programa “tu cara me suena” al ver sus conseguidas caracterizaciones de John, Paul, George y Ringo. Ofrecieron un programa algo convencional que mis primos y yo resumimos en el hecho de que la única muestra de “Revolver” fue Yellow Submarine. Ni rastro de Rubber Soul, Help o Beatles For Sale. Del Disco Blanco, Obladi-Oblada, y una versión acústica de While my guitar gently weeps que no consiguieron hacer justicia a un álbum inconmensurable.

Mis primos y yo

Y es que, como en el citado programa de Antena 3, las caracterizaciones, los gestos, las poses, incluso la ejecución de los instrumentos eran muy meritorias, pero hay que  imitar la voz del artista. Y como bien saben los peritos de fonética forense, nuestra voz es única e irrepetible, como las huellas dactilares. Y si todas las voces son irrepetibles, las de los cuatro de Liverpool, más. Sí, maldita sea, era una copia. Qué pena.



Las tres etapas con las que Bootleg despachó la historia de los Beatles

En todo caso parece que la noticia del concierto ha sido fagocitada por el supuesto fraude cometido por el periodista José Luis Alvarez al publicar un disco con la grabación del auténtico concierto que los auténticos Beatles ofrecieron en las Ventas, también la auténtica, hace 50 años. Es innegable que resulta llamativo esperar 50 años para publicar una grabación de los Beatles, pero cada uno entiende las oportunidades a su manera.

Sin embargo, todo apunta a que la grabación es un “corta-pega” de los conciertos en directo de los Beatles en París (1965) y Tokyo (1966), aderezados con la introducción en español que Paul McCartney hizo de una canción en el concierto de 1989 en Madrid.


Como es natural la respuesta del periodista no se ha hecho esperar y ha emitido un comunicado amenazando con emprender acciones legales contra quien le difame por este asunto. Lo cierto es que para que exista delito de difamación tiene que darse, entre otras condiciones, el llamado “animus injuriandi” o “animus difamandi”, es decir el dolo, consistente en la conciencia y voluntad de lesionar el honor y mucho me temo que el señor Alvárez no es tan importante como para despertar un ánimo difamatorio. Simplemente lo que hay es gente que no le gusta que le tomen el pelo.

Portada del vinilo con la supuesta grabación del concierto de Madrid



jueves, 28 de mayo de 2015

PSICOACUSTIC o por qué no hace falta complicarse la vida para versionar a los Beatles

Tras meses sin el menor atisbo beat aquí arriba, el pasado 23 de mayo el destino me obliga a elegir entre dos acontecimientos fastidiosamente contemporáneos. Por un lado, homenaje a John Lennon en el Palacio Euskalduna. El protagonismo de la gala lo acapara sin duda lo que queda de The Quarrymen,…protagonismo desde mi punto de vista claro, ya que para el “gran público”, necesitan una nota aclaratoria en el cartel que reza “grupo en el que se iniciaron los Beatles”. Obraba como maestro de ceremonias Javier Gurruchaga, ejerciendo de paracaidista ocasional Chenoa, completando el cartel The Fakeband. Doctor Flashback, Extrema Urgencia y, finalmente, Highlanders.
El concierto era a beneficio de Médicos Sin Fronteras, con empresas patrocinadoras y venta de entradas en los puntos habituales. Apertura de puertas a las 19:15 y tal.

Justamente a esa misma hora, las 19:15. En Lasarte, un pequeño pueblo de Gipuzkoa que Martin Berasategui y Loquillo pusieron en el mapa, se apiñaba en un diminuto córner de un pequeño bar de la localidad, el grupo Psicoacustic.

No tuve elección,…me fui a Lasarte.

La formación es de una sencillez engañosa: Guitarra acústica (José), Batería (Oscar), Guitarra eléctrica (Dani) y Bajo (Iván). El “truco” consiste en unas voces bien acopladas, un oculto batería director de orquesta y un guitarrista multi-función que, además de sonar a guitarra, cuando quiere suena a piano, suena a armónica, suena a sitar, suena a órgano, suena, en fin, a lo que le echen con tal de ser fieles a los temas originales.

La excusa era homenajear a HELP, interpretando todo el álbum de cabo a rabo, sin excepciones mientras yo apuraba un par de pintas de cerveza, o así. Al final, como nadie quería irse, la “propina” fue un recorrido bastante exhaustivo por los inconmensurables Beatles for Sale y A hard day´s night que duró más que el, digamos, concierto "oficial".


En fin, de la sencillez, al cielo.



                                        

sábado, 16 de mayo de 2015

(Lennon & McCartney) o el misterioso e insondable proceso de hacer canciones

La semana pasada, mientras hacía yoga forzoso en el asiento de un avión, leí un artículo sobre el arte de componer música. Hacía referencia a una investigación sobre el proceso creativo basada en el análisis de los borradores recopilados de grandes maestros de la música clásica. Observando las primeras anotaciones, los tachones, las correcciones sucesivas, se pretendía hacer un mapa del laberinto en el que uno se adentra cuando hace música.
Parece ser que de Mozart no hay borradores. No, no es que se perdieran. Es que nunca los hubo. No buscaba la melodía, la melodía iba a él. Escribía obras maestras como si se las dictaran.

¿Qué nos podríamos encontrar utilizando el mismo método con las canciones de Lennon & McCartney?. Me refiero a la época en la que construían juntos las canciones. Esa época en la que cogían un autobús en York, durante la gira de Helen Shapiro, se ponían a matar el rato con las guitarras, y cuando se bajaban en Shrewsbury tenían compuesta From me to you o ensamblaban She Loves you sentados cara a cara en la habitación de un hotel. El procedimiento utilizado cuando componían por separado parece que era significativamente diferente: mientras que la primera referencia en la brújula creativa de Paul era la melodía, John, según George Martin, hacía las canciones a “trozos” a partir de retales de letra que podía construir observando un cartel circense, un anuncio de cereales o con el Daily Mail delante.
De hecho, en el caso de Paul, atesoraba melodías "huérfanas" que tardaron mucho tiempo en ser letradas. Michelle fue un tema instrumental que compuso en su época del Liverpool College Art hasta que vio la luz en Rubber Soul. Lo mismo que When I´m sixty four que la compuso con 16 años sin saber que estaba indefectiblemente predestinada para el Sgt Pepper.


Primero fue la melodía también en la sublime Here, there and everywere. Como a Mozart, a Paul le llegaron los acordes sentado en el borde de la piscina de la casa de John, pero,…¿cómo llegan esos acordes?...esa es la cuestión. Ese es el misterio.


Paul y John trabajando en una canción

martes, 7 de abril de 2015

Cyntia, Ringo, Paul,…Cuando todo es prioritario, nada es prioritario

La mayor parte de los días la siempre rabiosa actualidad me brinda una idea para ser abordada en este blog. Lo malo es que siempre acabo pensando que ninguna de estas ideas tiene suficiente sustancia como para darle muchas vueltas.

Por ejemplo, sentí la muerte hace unos días de Cynthia Powell a la que, hace unos años, tuve la oportunidad de conocer personalmente en Almería. Estreché la mano que acarició las de John Lennon, de tal forma que atendiendo a la teoría de los seis grados de Frigyes Karinthy, - en virtud de la cual cualquier persona del planeta puede estar conectada a cualquier otra a través de una cadena de cinco conocidos,- me han sobrado cuatro grados para relacionarme con el genial compositor.

Y qué me dicen del nuevo tema de Ringo, Postcards from Paradise,…me gusta. Quizás porque tiene una cadencia armónica muy lennon. Qué buenos son los exbeatles cuando imitan a los Beatles. Pero no iba a hablar de su último disco, sino del último baterista que afirma que lo sustituyó en muchos temas de los Beatles, en 21 para ser exactos. Se trata de Bernard Pourdie, un extraordinario baterista de estudio que ha trabajado con artistas de la talla de Tom Jones, James Brown o los mismísimos Rolling Stones. Quiero decir con esto que Pourdie no necesitaría este tipo de publicidad para buscar notoriedad. Quizás lo debí incluir en las entradas sobre los baterías de los Beatles (1 y 2), o puede que se trate de otra leyenda urbana, como la cansina y recurrente muerte de Paul. No sé, me faltan datos.


Y hablando de Paul. Ahora resulta que Johnny Depp va a montar una banda con la que va a colaborar Paul McCartney. Entre otros temas, publicarán una versión de Come and Get It,  escrita por el propio Paul pero que hizo famosa Badfinger. Lo recordaba esta tarde mientras me afanaba en tocar You've got to hideyour love away con la armónica colgada al cuello y tocando la pandereta con el pie. Qué bien me hubiera venido una ayudita de Paul para sacar adelante esta canción en el salón de mi casa. Pero claro, no soy actor famoso, aunque toco mejor que Depp.


Autógrafo de Cynthia en mi ejemplar de la biografía beatle escrita por Hunter Davies


Depp con una guitarra vintage muy chula


domingo, 25 de enero de 2015

Hot as sun: El álbum perdido de los Beatles

El material grabado por los Beatles durante cientos de horas encerrados en el estudio tiende a infinito. Todo este material conocido como bootlegs se nutre principalmente de descartes de estudio, actuaciones en televisión, las maquetas acústicas del álbum blanco, las sesiones de Get Back, entre otras fuentes, lo que ha dado lugar a una innumerable cantidad de álbumes no autorizados. En la última feria del disco de Barcelona adquirí una de estas rarezas que en su contraportada hace referencia a ciertos rumores acerca de un proyecto de álbum grabado por los Beatles entre los meses de febrero y mayo de 1969. De acuerdo a estos rumores, la cinta máster del  que sería su último álbum, tras Abbey Road, fue robada por un miembro del personal de los estudios de grabación no identificado. El ladrón supuestamente pasó por error la cinta a través de un arco de seguridad del aeropuerto, lo que eliminó de forma inmediata todo su contenido. En todo caso la historia guarda un cierto parecido con la trama de Give my regards to Broad steet aunque, al contrario de la película, en el caso que nos ocupa la cinta se habría perdido para siempre.


El disco en el que se detalla esta historia es, como decía un álbum no autorizado en el que encontramos algunas grabaciones raras de esos meses tales como “Watching Rainbows”, “I should like to live up a tree”, “Zero is just another even number”, “Proud as you are” y “Hot as sun” que daría título a este álbum fantasma. Otra historia, como el famoso maletín de Mal Evans, o la muerte de Paul,  que incluimos en el fascinante catálogo de leyendas urbanas. 






viernes, 26 de diciembre de 2014

Paul McCartney, George Gershwin & JFK

Para los que somos seguidores de los Beatles resultaría fácil responder a la pregunta acerca de qué tienen en común George Gershwin, John F. Kennedy y Paul McCartney sin tan siquiera recurrir a la teoría de los seis grados de Karinthy.

Los primeros dan nombre a sendos galardones que premian la cultura popular americana y que, paradójicamente,  fueron concedidos al músico británico en diferentes momentos del año 2010.  Como dijo el presidente Obama en la gala del premio Gershwin, “Sí, Paul, nosotros te robamos”. Una frase que parecía un guiño agradecido a su actual esposa, la norteamericana, Nancy Shevell.

Paul McCartney reconocía en una entrevista que si de niño, y echado sobre la alfombra del salón de su casa escuchando a su padre tocar al piano piezas de George Gershwin, le hubieran dicho que algún día ganaría un premio con su nombre, sencillamente no lo hubiera creído.

En cuanto al Kennedy Center Honors, en realidad Paul fue seleccionado como homenajeado en 2002, para otorgárselo el año siguiente. Lamentablemente McCartney declinó el reconocimiento debido a una "obligación personal ineludible". La obligación fue la boda de un primo suyo que había sido planeada meses antes de la invitación. En agosto de 2003 el comité del Centro Kennedy, visiblemente airado, emitió un comunicado de una frase en la que proclamaba que Paul McCartney no iba a recibir un Kennedy Center Honor ese año “ni ningún otro” (el entrecomillado es mío, pero el tono era ese). Años más tarde, pelillos a la mar que llegaron desde el río Potomac en cuya orilla se alza el Centro John F. Kennedy donde Paul recibió el más alto honor que concede el Gobierno de Estados Unidos por su contribución a la cultura estadounidense. 

En ambos conciertos de homenaje a Paul McCartney y a los Beatles, por extensión, hay muy buenas actuaciones intercaladas con otras, a mi juicio, prescindibles. En el celebrado en la Casa Blanca con motivo del premio Gershwin me parece absolutamente genial la versión jazzística de Blackbird a cargo de Herbie Hancock & Corinne Bailey Rae y se me saltan las lágrimas, literalmente, cuando otro británico, Elvis Costello, interpreta Penny Lane. También actúa el propio Paul McCartney con su eficaz grupo habitual  comandado por RustyAnderson y Brian Ray.

En el concierto del Kennedy Center, repite Dave Grohl (Foo Fighters), fan confeso de los Beatles, que interpreta junto a Nora Jones Maybe I´m Amazed. En todo caso, una de las partes más divertidas la protagoniza Steven Tyler, líder y vocalista de Aerosmith que interpreta el medley entero de Abbey Road.

En fin, que cada uno juzgue el resto. Los enlaces están servidos. A mi juicio, en conjunto, merecen mucho la pena para una tarde de relax en casa estas navidades.


Costello en el concierto de la Casa Blanca