viernes, 17 de mayo de 2013

Mother Nature's Son & Child of Nature


Hubo un momento en la historia de nuestra especie que decidimos separarnos de la Naturaleza para convertirnos en sus usuarios. Las razones son muchas y quizás todas condicionadas en alguna medida por el mandato bíblico “Llenad la Tierra, sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra” (Génesis, 1). 

En todo caso, a pesar de ser ese nuestro destino como especie, el instinto que recurrentemente se despierta en cada individuo es volver a ser Naturaleza. Defiendo que es esta la razón en virtud de la cual cuando contemplamos un paisaje fabuloso la experiencia no es completamente perfecta. Falta algo. Ese algo es que no somos realmente parte del paisaje. No somos Naturaleza. Somos “lo otro” que está ahí y casi siempre de paso. Carecemos de los recursos que poseían las antiguas sociedades tribales para formar parte del entorno, y eso nos genera una cierta sensación de frustración. Pero hay una salida. Hay una puerta que permite conectarnos con el Todo, con la Naturaleza: Esa puerta es la música.

Creo que a esa conclusión llegaron Paul McCartney y John Lennon después de escuchar el relato de Maharishi Mahesh Yogi titulado “Hijo de la madre naturaleza”. El relato y el paisaje de la India inspiraron “Mother Nature´s Son” y “Child of Nature” respectivamente. El tema de John, incomprensiblemente, se descartó para el disco Blanco y jamás se publicó en un álbum de los Beatles. Con el tiempo, este tema se disfrazó de otra cosa y se transformó, con otra letra diferente, en la historia del chico celoso, “Jealous Guy”, que todos conocemos por el álbum Imagine.
Un amigo de RLB nos recordaba que la Naturaleza ha sido fuente de inspiración en muchas ocasiones para Paul McCartney como en el caso de "Heaven on a Sunday" concebida en la soledad de un barco en alta mar. O, cómo no, la explícita "Mull of Kintyre"…Escocia pura en vena.

A pesar de los deseos de John Lennon, ahora no podemos imaginar un mundo sin religiones. Pero hubo una época en que todas las sociedades primitivas del planeta compartieron una única forma de conexión con el Todo consistente en la veneración a la Naturaleza. Pero no como ente abstracto, sino referida al paisaje que estaba bajo sus pies desnudos. El Ganges en la India, las cinco montañas sagradas en China, los manantiales sagrados de Zinacantán en Chiapas (México),… Y así, en cada rincón del planeta, una expresión ancestral de íntima comunión con la Naturaleza.

En Iwol (Senegal) hay un árbol Baobab grandioso, y no solo por su circunferencia de 23 metros. Es sagrado y varias veces centenario. Con un poco de flexibilidad, puedes acceder a su interior por una estrecha hendidura de su retorcida e intricada corteza. Estar dentro de ese árbol es una experiencia que no se puede describir con palabras. Durante el tiempo que permaneces en su reconfortante,- y en cierto modo intrauterina,- cavidad interior, eres Naturaleza. A otra escala, tocar Mother Nature´s Son o Child of Nature con una guitarra acústica en la espesura de un bosque inhabitado, te abre la puerta…

...Y cada uno debe descubrir por sí mismo qué hay al otro lado.


video
                                                                  Child of my flat

domingo, 12 de mayo de 2013

Marcos incomparables e inspiración musical

Según García Márquez la inspiración consiste en tener el estómago lleno y la habitación caldeada.

Lo de la habitación caldeada parece ser algo que tenían claro los directivos de EMI cuando montaron un estudio de grabación en Lagos (Nigeria). O también George Martin cuando decidió construir una sucursal de sus AIR Studios en la castigada isla de Montserrat, al sureste de Puerto Rico. Fue Cristóbal Colón quién, en su segundo viaje la reclama para la corona española con el nombre de Santa María de Montserrat, aunque queda bajo dominio británico desde 1632. En 1979 Martín inaugura sus estudios. Evidentemente esta isla tiene una historia más compleja que las aportaciones de Colón y Martin, además del grandioso concierto “Music for Monserrat”. Pero esta, la del concierto, es otra historia….quizás otro día.

Hoy en realidad quería hablar de Lagos. ¿Y cómo he llegado hasta Lagos?. Releyendo las cartas de Lennon recopiladas por Hunter Davies me he encontrado con May Pang. Hija de inmigrantes chinos, fue la amante de Lennon, que la propio Yoko le puso en bandeja, durante un periodo de tiempo que John definió como “el fin de semana perdido” pero que tan beneficioso fue para sus seguidores ya que en esos meses compuso uno de sus mejores discos “Walls & Bridges”. Y adicionalmente providencial para Julian Lennon, ya que Pang propició el ansiado encuentro entre padre e hijo. Pero esto es otra historia….quizás otro día. 

El caso es que May Pang se acabó casando con el productor musical Tony Visconti que participó, entre otros trabajos, en la edición de Band on the Run. Un fantástico álbum grabado en los estudios que EMI tenía en Lagos. Y esta sí es casi la historia que quería contar. Lo que Paul buscaba era el exotismo de una habitación caldeada en un país caldeado.

El problema es que, en el mismo pack del exotismo, Nigeria no ofrecía demasiada seguridad, y cuando solo llevaban una semana, Paul y Linda fueron atracados durante un paseo nocturno. Los ladrones les quitaron diferentes pertenencias a punta de navaja incluida una bolsa en la que Paul llevaba las maquetas de las grabaciones y libretas con las letras de las canciones. De tal forma que el álbum que hoy conocemos es lo que Paul logró recordar de todo lo que había compuesto. Sería curioso cotejar esta versión con la que se llevaron los asaltantes y que probablemente arrojaron a alguna alcantarilla. Pero esto es otra historia…una historia imposible de contar.

De lo que verdad quería hablar hoy es sobre la experiencia de interpretar música en contacto con la Naturaleza. Pero se me acabó el espacio…seguro que otro día.



Paul, con Linda, Denny  y niños de Lagos (Nigeria)




domingo, 5 de mayo de 2013

McCartney / Laine: La historia terminable.


Lennon siempre usó la metáfora del matrimonio para referirse a su relación con Paul McCartney y, de hecho, tras la disolución de los Beatles explicó algunos de sus enfrentamientos en el contexto de lo que implica un “divorcio”. Con sus carreras ya en solitario, los fab four fundaron otras bandas como la Plastic Ono Band, la All Starr Band, los Travelling Wilburys, más o menos ocasionales, salvo el caso de Wings, creada por Paul con una intención más largoplacista que las citadas y quizás con la pretensión de demostrarse a sí mismo que una banda podía gozar de una clima positivo con su omnipresente liderazgo…pero la sombra de Paul es larga. 


Siguiendo con la terminología de John Lennon, Paul tuvo sus fructíferos escarceos amorosos con Michael Jackson, Steve Wonder, Elvis Costello y con Martin Glover (Youth) con quien Paul ha producido muy interesantes trabajos bajo el pseudónimo de The Fireman destacando el reciente álbum “Electric Arguments”. Pero sin duda, con quien debemos asociar a Paul McCartney tras la disolución de los Beatles es con Denny Laine. Denny era un viejo conocido con quien Paul entabló amistad en 1965 cuando los Moody Blues, grandiosa banda, habían actuado de teloneros de los Beatles en una gira por Gran Bretaña. Denny era por entonces voz principal de los Moody y hubo un momento de su vida que decidió ser telonero de Paul McCartney como profesión. Quizás, a sabiendas, de que es el único papel que uno puede tener trabajando a su lado. En todo caso, supongo que Denny comprendió perfectamente la situación cuando el primer día de ensayo sugirió la posibilidad de contratar a un teclista de verdad que reemplazara a Linda McCartney que, por entonces, se tomaba su tiempo para encontrar el do. Zanjó Paul el debate con un “Puedo enseñarle todo lo que necesita saber”…fin de la discusión.

Sin duda el álbum más representativo de la colaboración McCartney / Laine es London Town, entente que se ve ya reflejado en su portada. Un disco a mi juicio muy entretenido, en el que encontramos la firma del binomio en los temas “Children, children”, “Don´t let it bring you down”, “Morse moose and the grey goose”, además del que da título al LP “London Town”. También es co-autor de la deliciosa Mull of Kintyre de la que Laine tuvo que vender sus derechos en los 80 tras declararse en bancarrota.

Y es que, tras la disolución de Wings, Denny Laine nunca volvió a brillar. Por eso guardo entre mis reliquias un álbum de 1991 titulado “In Flight” firmado por “Denny Laine with Paul McCartney and friends” (imposible despojarse ya de la sombra) que atesora un puñado de buenas canciones. Como dice una de las letras de London Town, “With a liitle luck”, “los sauces sobreviven dando la espalda a las inclemencias del tiempo” … sin oponer resistencia.




Portada de London Town


domingo, 28 de abril de 2013

Porqué somos increíbles y el orden “natural” de las canciones


El otro día en un programa de la televisión anunciado como “un concurso de personas sorprendentes que hacen cosas increíbles” se presentó un individuo que, con solo dos segundos de audición, podía reconocer hasta 200 bandas sonoras de películas de cine. Sorprendente, sin duda, pero tengo la convicción de que cualquiera de los asiduos comentaristas de este blog atesoramos la misma inútil virtud con el catálogo oficial de canciones de los Beatles que, casualmente, son también poco más de 200.


Es más, lo podemos mejorar. Porque a nosotros nos bastarían dos segundos de audición, pero del corte anterior al tema que debemos adivinar. Esta capacidad de predicción es fruto de haber escuchado los vinilos de los Beatles cientos de veces a lo largo de nuestra vida hasta dejar cual tabula rasa los microsurcos de algunos de ellos. Ahora tengo un ipod dedicado en exclusiva a su discografía completa y como el orden de audición es intencionadamente aleatorio, mi cerebro se descoloca una y otra vez a causa de la impronta indeleble de aquellas décadas sujeto al orden impuesto por los vinilos.

Quizás si tuviéramos que poner por escrito el orden de las canciones de un determinado álbum cometeríamos errores. Pero si empezamos a oírlo por la primera canción, nos bastaría el silencioso lapso entre corte y corte para adivinar el siguiente tema, y así, sucesivamente, hasta finalizar el disco. No me equivoco, ¿no?..y es que somos increíbles porque nuestro cerebro es increíble.


Al menos así lo cree mi colega, el profesor Josef Rauschecker, del departamento de Neurociencia de la prestigiosa Georgetown University Medical Center. Al profesor Rauschecker, también le sorprendió esa memoria predictiva del cerebro y, de hecho, en sus interesantes trabajos de investigación sobre actividad cerebral y música cita a Rubber Soul, Revolver y The White Album como sus discos favoritos (en fin, somos almas gemelas). Sorprendentemente, descubrió que las regiones cerebrales involucradas en esa memoria predictiva entre corte y corte del vinilo no eran las de la escucha, sino las del control motriz. La explicación que ofrece es que, aunque hay áreas del cerebro que se activan con la audición de música, son las del sistema motriz las que establecen un orden, una secuencia de lo que escuchamos. Las mismas que se ponen en marcha cuando aprendemos, por ejemplo, un baile.

Es esta la razón en virtud de la cual nuestro cerebro se revuelve ahora si no le ofrece While my guitar gently weeps, después del último ¡haaio! de The continuing story of Bungalow Bill, o solo tenga verdadero sentido para nuestro cerebro escuchar A day in the life si antes le hemos dado su dosis de Sgt. Pepper (reprise).





video
    Las notas que nos vienen a la cabeza con el último acorde de "The Long and Winding Road"
                                                  Filmed by Noa San Juan

domingo, 7 de abril de 2013

While my guitar gently weeps...y no es la canción.

Hay personas que cuando tienen un conflicto con la ley dicen que van a recurrir a "sus abogados". Otras, cuando el conflicto es consigo mismo, aluden a "su psiquiatra". Los recursos y las maneras para amortiguar las vicisitudes de la vida son muy diversos. 

Yo, por ejemplo, tengo a "mi Luthier" Sergio CallejoY es que, en lo que a mí concierne, debo amortiguar el conflicto del sueño imposible e inviable de pujar en cada una de las exposiciones del mundo donde se exhibe simultáneamente "la primera guitarra de George Harrison". Es en esos momentos cuando me asalta la necesidad de realizar ajustes a mis guitarras, como cuando confié a Sergio la puesta a punto de mi guitarra acústica Alhambra W-1 para evadirme del delete que pulsé en la noticia sobre la subasta de una guitarra eléctrica que fue usada por George Harrison y John Lennon en torno a 1967.



Vox del 1967 subastada

Se trata de una Vox que en todos los medios de comunicación es anunciada como la que usa John en la grabación del vídeo "Hello, Goodbye". Sin embargo, lo que John sostiene realmente en este vídeo es una guitarra acústica, no una eléctrica, y mucho menos la Vox en cuestión. Pero a quién le importa este pequeño detalle; seguro que pasó por sus manos en algún momento.

El año pasado también apareció la noticia de que Paul McCartney donó "su" bajo Höfner 500/1. Obviamente, no era "su" bajo, sino alguno de "sus" múltiples Höfner... pero, eso sí, era de Paul. El Höfner 500/1 de 1963 es un bajo alemán más ligero y fácil de tocar que el modelo al que imita, el EB-1 de Gibson (1953) de caja maciza (mal negocio para Gibson). En todo caso, muy probablemente hubiera pasado sin pena ni gloria por la historia de la música pop si no fuera porque era el bajo que tenía Stuart Sutcliffe, y que, por inercia, asume Paul McCartney tras la muerte de aquél. Esta es la razón fundamental por la que ahora este bajo eléctrico, ampliamente superado por otras marcas, resulta tan caro..., incluso sin haber pertenecido a Paul.


Bajo Höfner 500/1


Como es sabido, ya en Revolver, McCartney se pasa al bajo Rickenbacker 4001, usando el Höfner solo para vídeos, fotos promocionales y grabaciones esporádicas, como es el caso del tema "My Brave Face" en el que tocó el Höfner por explícita petición de su amigo Elvis Costello.

Pero hay más cambios en Revolver. John Lennon cuelga su Rickenbacker 325 para pasarse a la elegante Epiphone Casino; guitarra que ya se había comprado Paul para hacer algunas intervenciones, como el solo de "Ticket to Ride".


Epiphone Casino que John toca en el "vídeo de la azotea"
.
Más difícil es que veamos el rastro en alguna subasta de la Gretsch Duo Jet del 57 con la que identificamos la imagen de George Harrison. Una belleza a la que nada envidia mi fabulosa Gretsch Country Classic modelo 1964 que adquirí gracias a mi primo Eneko. Una guitarra hermana de otra muy usada por George, la Gretsch 6122 Country Gentleman. Un día de estos os tocaré alguna estrofa para que apreciéis su paradisíaco sonido.


Detalle de mi fabulosa Gretsch

Además de las Gretsch, hay otras dos joyas de Harrison difíciles de olvidar. Se trata, por un lado, de la Rickenbaker 360/12, una guitarra eléctrica de 12 cuerdas..., quién pudiera tocar este maravilloso ingenio. Y, por otro, la guitarra española clásica Ramírez que le oímos puntear a George en "And I love her". Esta guitarra se la regaló Klaus Voormann, el bajista amigo de toda la vida, desde Hamburgo, del grupo y autor de la premiada portada del álbum Revolver. Klaus la compró en Madrid después de unas vacaciones con su familia en Tenerife, sabedor de la admiración que sentía George por el guitarrista español Andrés Segovia.

Seguro que el Luthier de Dhani Harrison  mantiene esta Ramirez de 1960 como se merece, mientras mi guitarra llora suavemente.



Rickenbacker de 12 cuerdas

jueves, 28 de marzo de 2013

George Harrison (el álbum):opus 8 en Re mayor

De toda la discografía oficial en solitario de George Harrison, es su 8º álbum (el 6º si prescindimos de los experimentos Wonderwall music del 68 y Electric Sound del 69) en el que encuentro un mayor desfase entre el tono general de las críticas que recibió en su día, más bien desfavorables, y mi propia valoración de este disco, netamente positiva.

Como ya lo advirtió George Martin,  Harrison no es un destajista de la composición, como podría ser el caso de Paul McCartney. George Harrison, necesita estar inspirado para poder componer. Y para estar inspirado tienen que pasarte cosas. Desde este punto de vista, hay que decir que se daban condiciones "objetivamente subjetivas" para su catarsis emocional. Y es que la concepción de las canciones de este álbum se abre paso entre la muerte de su padre en mayo del 78, el nacimiento de su único hijo Dhani y el matrimonio con la madre del muchacho, Olivia Arias.  Por no hablar de las condiciones ambientales, ya que algunos de sus temas fueron compuestos en Hawai y las Islas Vírgenes.

Pero hay otro dato aún más significativo. George Harrison otorga a este álbum su propio nombre. Y este detalle es como lo de la campaña del queso García-Baquero: "Cuando un fabricante le pone su nombre a su producto, es que se siente muy orgulloso de lo que hace".....pues eso.

La producción George se la confía a Russ Titelman, que años más tarde alcanzaría gran renombre por su trabajo con el Unplugged de Eric Clapton. Creo que hay que citarlo porque el sonido de este disco, grabado en los estudios del propio Harrison en Friar Park, es elegante, muy limpio y significativamente más elaborado que trabajos anteriores. La sección de cuerda fue grabada en todo caso en el AIR studio, el sello que fundó George Martin cuando se fue de EMI.  Siguiendo con algunas anotaciones reseñables de los créditos,  cabe decir que en el excelso tema que abre el álbum, Loves comes to everyoneEric Clapton se ocupa de la guitarra solista. La percusión es obra de uno de mis interpretes favoritos, Ray Cooper; percusionista habitual de Elton John, y que en los conciertos en directo, su hábitat natural, siempre está inmenso. Music for Montserrat y el concierto homenaje a Harrison son buena prueba de lo que defiendo.

Entre los temas sobresalientes, además del que ya he citado, nos encontramos con Not Guilty, un tema de George descartado para el Álbum Blanco o Here Comes the Moon, la esperada contrapartida a Here Comes the Sun.  Su habitual homenaje a la fe en Dios lo encontramos en If you believe y, en las antípodas de esta temática, dedica Faster a  Jackie Stewart y Nicki Lauda, reconociéndose, en fin, como un incondicional seguidor del Todopoderoso y el nada místico circo de la Fórmula 1....la vida es para entendidos.

Para terminar, tres temas que avalan mi hipótesis de que George Harrison es un enamorado del Re mayor, nota sobre la que construye  muchas de sus composiciones.
En Re mayor son Blow away; Your love is forever (que en opinión de su autor "es tan buena como Something, aunque nunca sobresaldrá porque no es de los Beatles") y la extraordinaria Dark sweet lady, un tema compuesto a petición de Olivia Arias que le reclamó una canción de aire español, aunque George finalmente confesó que le sonaba hawaiano-española:....qué feliz mestizaje.







domingo, 17 de marzo de 2013

A day in the life with her majesty


El otro día oí a una nutricionista resaltar la importancia de invertir por lo menos 15 minutos en el desayuno para comenzar de forma saludable el día. Esto es para mí una máxima inexcusable que practico cada mañana saboreando una tostada con aceite de oliva, y un buen café negro, mientras leo en mi ipad el periódico (I read the news today oh, boy  about a lucky man who made the grade).

El problema es que en la ecuación matutina también debo incluir tocar una canción de los Beatles. Yo no puedo irme a trabajar sin tocar, al menos un tema. Y para acabar la fórmula debo añadir que, en todo caso, antes de ir a trabajar debo dejar a mi hija en el cole (Found my coat and grabbed my hat, made the bus in seconds flat). 

La interacción de todos estos elementos da como resultado que, en muchas ocasiones, opte por tocar Her Majesty. Es muy socorrida su interpretación cuando el tiempo apremia ya que resuelves el segundo término de la ecuación (Desayuno zen + Guitarreo beatle + Niña al cole) en 23 segundos, que es lo que dura esta canción con la que Paul McCartney cierra Abbey Road. Se trata de la última canción del catálogo de los Beatles, y el hecho de que suene después incluso de THE END es el síntoma inequívoco del mensaje encubierto de Paul, que sería algo así como: “el disco termina cuando yo digo, y soy yo quien, al final, cierra la puerta y apaga las luces. Soy, en definitiva, quien tiene la última palabra en la despedida del mejor grupo del mundo”.  Reprochen si quieren su vanidad…a mi me hace un favor todas las mañanas.



video
                                                              Filmed by Noa San Juan